Nos gustaban las bodas redondas, nos dedicamos a su decoración durante 3 años, pero lo que más nos gustaba de ellas eran las flores. De repente, supimos de una floristería que se traspasaba y empezamos a dar vueltas al tema, flores, lo que nos gusta, ¿nos lanzamos? ¿Y si…? Más consultas con la almohada, noches sin dormir, ese run-run en el estómago. Fué un sí rotundo. Let it be, pues que así sea, a por la floristería, pero ¿cómo la llamaremos? “El jardín de”, “La orquídea”, “La floristería de”… Un no rotundo.
Nos gusta el rock y las flores. Somos Rams N’ Roses.